Degeneración Macular.Dra. Martínez Alday
Julio 15, 2009 · Noticia en HOSPITAL DE CRUCES


Los afectados por los síntomas de la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) son 41.479 en Hego Euskal Herria. Es una enfermedad ocular que generalmente no requiere medicación pero en ciertos casos puede limitar la vida cotidiana. No es medicable, salvo cuando ya está en fase avanzada, ni se puede evitar, según explican los expertos.

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) afecta de manera degenerativa a la retina a medida que nos vamos haciendo mayores; lo padecen principalmente las personas por encima de los 50 años de edad. La mácula es un área de la retina -está en la parte posterior del ojo- que nos permite ver con claridad y nitidez.

La degeneración macular es un proceso natural del organismo que afecta a la parte posterior de la retina dificultando, por ejemplo, ver la hora en el reloj, leer el periódico o incluso identificar caras. Existen dos tipos de DMAE: la exudativa o «húmeda» y la atrófica o «seca». La forma «seca» es un grado leve de la enfermedad. Estos pacientes generalmente no requieren tratamiento y, para detectarla, los médicos aconsejan que se use una cuadrícula para controlar si se percibe torcida la zona central. Además, se sugiere supervisar los hábitos higiénicos, como puede ser el fumar, no estar obeso, tener controlada la tensión arterial o el colesterol. Lo que sí parece frenar la evolución de la enfermedad para que no envejezca la mácula es seguir una dieta rica en antioxidantes.

La forma «húmeda» -la sufre el 10% de estos pacientes- es más grave. La persona afectada, de repente, se da cuenta de que tiene una mancha negra en el campo visual central, ve las imágenes torcidas o ve borrosa la hora en el reloj. Esta variante sí tiene tratamiento; consiste en poner inyecciones en el globo ocular sin necesidad de ser hospitalizado. El fármaco frena los vasos que están creciendo en la zona degenerada de la retina. El inconveniente de es que se tiene que inyectar una vez al mes durante los primeros tres meses y después pasarían a ser cinco veces al año.

«Hay muchísimos pacientes que tienen esta enfermedad y está suponiendo una sobrecarga asistencial importante, pero lo principal es que se está consiguiendo estabilizar la enfermedad mientras que hace años perdían la visión», explica la doctora Nerea Martínez Alday, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital de Cruces, quien nos ha introducido en el tema.

La degeneración macular en un paciente de 80 años puede no tener importancia y no ofrecer ningún síntoma visual. En cambio, cuando aparece a una edad muy temprana, y además va muy acelerada, la retina no tiene capacidad de eliminar las sustancias de desecho que se van acumulando y formando una capa que atrofia la zona ocular.

Los enfermos de la degeneración macular se clasifican en dos grupos de edad: los mayores de 80 años y la gente joven. Estos últimos son los que sufren más por razón de que les puede limitar su autonomía: creen que van a quedar inválidos y que la enfermedad les va a llevar a la ceguera, lo cual produce mucha ansiedad. Cabe la posibilidad de que lleguen a ser «ciegos legales» y, en el Estado español, sean acogidos por la ONCE. Esta organización les da una serie de consejos que les facilita la vivencia de la enfermedad. Para ellos, la ONCE resulta un apoyo importante en sus vidas.

Investigaciones en marcha

Varios estudios médicos dan como resultado que la degeneración macular es más frecuente en la raza caucásica y, especialmente, en los ojos claros. También se ha demostrado que hay un componente genético que podrá ser tratado en unos años con terapia genética.

Pero no todos las degeneraciones maculares son candidatas a la terapia. Recientemente se ha comenzado a utilizar radiación, que actúa solamente en la zona de los vasos dañados de la retina, y está dando un resultado favorable. También se está experimentando con unas gotas que tengan un efecto más duradero y sea menos agresivo que el tratamiento actual.

Para la prevención de la DMAE, la doctora Martínez Alday subraya que hay que reducir los factores de riesgo, como puede ser el fumar o sufrir problemas cardiovasculares. Además, las personas más susceptibles a padecer esta enfermedad visual deben estar alerta y las mayores de 50 años tienen que hacerse revisiónes oftalmológicas periódicas para controlar su visión. Hay pacientes que mejoran, pero para que el tratamiento sea más eficaz es necesario contar con un diagnóstico precoz.

Fuente Gara

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