Castración química. Urología de Cruces
Agosto 21, 2009 · Noticia en HOSPITAL DE CRUCES

Dr. Carlos Pertusa, Jefe de Urología de Cruces: "Es un tratamiento efectivo y no hay que desecharlo"

Algunos la consideran "efectiva". Otros, "inútil" e incluso "peligrosa". Aunque el Gobierno vasco no prevé ofrecer la castración farmacológica a los violadores, como hará Catalunya, de plantearse algún día el dilema, no faltarían opiniones contrapuestas. 
NADa vamos a hacer con castrarles químicamente, ni aunque se la cortemos, porque su deseo de violar no está en los genitales, está en el cerebro". Blanca Estrella Ruiz, presidenta de la Asociación Clara Campoamor, considera "inútil" e incluso "peligroso" ofrecer inhibidores sexuales a los violadores con riesgo de reincidir. Una medida que Catalunya aplicará a aquellos que lo soliciten voluntariamente a partir de septiembre y que ha reabierto un controvertido debate que ya puso sobre la mesa Francia hace dos años. Aunque en Euskadi no se contempla implantar la castración química -fuentes del Departamento de Justicia del Gobierno vasco afirman que "no se está ni estudiando siquiera" esa posibilidad-, de plantearse algún día el dilema, habría opiniones encontradas.

jefe de urología de cruces

"Es un tratamiento efectivo y no hay que desecharlo"

En vez de un bisturí, se utiliza una inyección, pero el objetivo es el mismo. "La castración química es un tratamiento que reduce los niveles de testosterona en sangre para que sean idénticos a los de la castración quirúrgica, es decir, cuando se quitan los testículos", explica Carlos Pertusa, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Cruces. Además de "inhibir el deseo sexual y producir impotencia", la castración farmacológica tiene, según este experto, otros "efectos colaterales". "Puede producir sofocos, osteoporosis, disminución de la masa muscular y a la larga también una atrofia testicular, con lo cual la reversibilidad de la función sexual, una vez suprimes el producto químico, no está siempre garantizada", advierte. Una lista de efectos secundarios a la que otros profesionales añaden "el crecimiento de las mamas, la caída del vello, la depresión o la obesidad".

Respecto a la eficacia de este tratamiento hormonal, que se administra por vía intramuscular, el jefe del Servicio de Urología del Hospital Clínic de Barcelona, Antonio Alcaraz, alertó recientemente de que podría no eliminar definitivamente el deseo sexual de los violadores, ni las erecciones. En este sentido, Pertusa insiste en que el tratamiento "produce una disminución de la libido y en muchísimos casos una impotencia. Es un hecho, pero ¿al cien por cien? En Medicina el cien por cien no existe", sentencia y reitera que "es un tratamiento efectivo". "Lo empleamos mucho en tumores de próstata. Es otra edad, indudablemente, y la impotencia es sistemática", afirma.

Dado que un violador podría mantener vivo el deseo sexual psicológicamente, pese a que los inhibidores químicos anularan su aparato genital, hay quien alerta de la posibilidad de que siga cometiendo agresiones, incluso valiéndose de objetos. "Claro que podría ser", admite el jefe de Urología de Cruces, quien concluye, no obstante, que este tratamiento "es algo que se está contemplando y no hay que desecharlo, ni muchísimo menos".

presidenta de clara campoamor

"Al no lograr desarrollar lo que busca, puede llegar a matar"

Firme defensora de los derechos de las mujeres, Blanca Estrella Ruiz, presidenta de la Asociación Clara Campoamor, se muestra más que crítica con la iniciativa de ofrecer la castración farmacológica a los violadores con riesgo de reincidir. "Estoy en total desacuerdo. En un Estado de Derecho, como es el Estado español, la medida que se les ocurre a los catalanes es una medida que agrede físicamente. Lo que tenemos que hacer en este país es cumplir la ley y hacer cumplir las condenas a los violadores", señala rotunda.

Convencida de que la castración química es "inútil", Ruiz argumenta que "la violación es un acto extremo de ejercicio del poder sobre la mujer y eso está en el cerebro, no en los genitales". Por lo tanto, añade, "aunque no tenga aparato genital, de alguna manera lo hará. Utilizará cualquier utensilio y al final, como no va a poder desarrollar lo que está buscando, puede llegar a matar a la víctima". "Considero que es incluso hasta más peligroso", advierte la presidenta de Clara Campoamor, para quien es "una barbaridad que en un Estado constitucional, donde la base del pueblo está representada en el Congreso de los Diputados, una autonomía tome una decisión de este calibre".

Tal y como recordó Ruiz, hace dos años el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ya se pronunció, entre otras medidas, a favor de ofrecer la castración química a los delincuentes sexuales que quisieran curarse. Un anunció que realizó apenas unos días después de que un pedófilo reincidente recién salido de prisión violara a un niño de cinco años. "Sarkozy en caliente salió con todas las de la ley y habló de la castración química y del cumplimiento efectivo de las condenas y de que, una vez finalizada la pena, se harían tres estudios psicológicos por la prisión, la Fiscalía y un psicólogo particular decidido por el violador. Si hay alguna duda de que puede seguir violando, será ingresado en un centro público creado a tal menester", resume Ruiz. El propio Sarkozy explicó en su día que "aquellos que no acepten ser curados permanecerán en el hospital el tiempo que se considere necesario", mientras que "los que quieran ser curados podrán tener permisos y salir, pero lo harán llevando un brazalete electrónico y siguiendo un tratamiento hormonal".

Puesta a valorar las medidas planteadas por el país galo, la presidenta de Clara Campoamor se muestra partidaria "del aumento y cumplimiento efectivo de las penas, pero no de la castración. Es más, Francia ha olvidado ese asunto ya", asegura, al tiempo que valora que en dicho país "no salga un violador de la cárcel si no es con las garantías máximas". Algo que, por desgracia, no siempre sucede en el Estado español.

"Hace dos veranos anunciaron que iban a poner en la calle al asesino de Marta Obregón y Leticia Lebrato. Había sido condenado a un montón de años por dos asesinatos y casi una veintena de violaciones y habiendo cumplido sólo catorce años y pico, y diciendo el equipo de la prisión que tenía la seguridad de que lo iba a volver a hacer, nos lo ponían en la calle. Presionamos y al final tanto la Audiencia de Burgos como el Tribunal Supremo nos han dado la razón y va a cumplir treinta años. Esperemos que para entonces ya tengamos la ley de Sarkozy para que haya un control o seguimiento sobre su conducta en libertad", confía Ruiz.

Para los que tratan de acallar sus reivindicaciones alegando que su asociación "quiere legislar en caliente", lanza un mensaje. "Dicen que hay que hacer un debate, pero el pueblo ha reflexionado ya hace mucho tiempo. Lo que no podemos es estar toda la vida debatiendo. En el Congreso sus señorías que trabajen y se pongan a legislar como el pueblo quiere, porque nos están representando", reclama.

Como despedida, se hace eco de la voz de la calle. "El pueblo tiene clarísimo que estos violadores tienen que tener un cumplimiento efectivo de penas y un control sobre la salida. El debate ya es viejo, no es en caliente, porque desde que en 1992 un violador de permiso penitenciario mató a la niña Olga Sangrador ya han pasado años. Lo estamos haciendo en frío y muy frío", denuncia Ruiz, para quien "lo que hay que garantizar una vez son puestos en libertad, y la castración no garantiza, es seguridad a las pasadas víctimas y que no haya una víctima más de alguien que ha estado en manos del Estado". 
 
Fuente Deia

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