Accidente grave de tren
Octubre 22, 2009 · Noticia en HOSPITAL DE CRUCES

Accidente grave de tren.

la mujer de 57 años que ingresó en el hospital de Cruces con pronóstico muy grave evoluciona favorablemente

el informe indica que el "desencadenante" del accidente fue un "error humano"

El tren transitó a 48 kilómetros por hora por la estación de Lezama, donde debía haber parado, y colisionó a 45 km/h.

Bilbao. Durante catorce segundos, José María Colio aceleró el tren. Durante seis, lo dejó en punto muerto. Y sólo dos segundos antes de la colisión activó el freno de emergencia. Demasiado tarde para reducir la velocidad de la locomotora, que cruzó el andén de Lezama a 48 kilómetros por hora y que cuando impactó contra la topera y la pared del final de la vía circulaba aún a 45 kilómetros por hora.

Son datos que aporta el informe técnico elaborado a raíz del accidente que el 8 de octubre costó la vida a un maquinista de una unidad de EuskoTren, un documento que todavía no ha podido establecer por qué el conductor aceleró cuando debía frenar.

El consejero de Transportes, Iñaki Arriola, presentó ayer las conclusiones preliminares del informe técnico. Tal y como avanzó DEIA en su edición de ayer, la maquinaria no falló, sino que la causa del accidente se atribuye a un error humano. El técnico encargado de presentar el documento en la comisión de Transportes de la Cámara vasca aseguró que "el exceso de velocidad fue una causa determinante", y que "el desencadenante fue el factor humano". "No quiere decir que hablemos de un fallo en el accidente, sino que puede deberse a un desvanecimiento, una enfermedad o un despiste", matizó. El informe debe aún incluir los últimos detalles de la autopsia, como el análisis químico y toxicológico de la víctima.

Los datos aportados por la caja negra de la locomotora no dejan lugar a dudas. "Existe una anormalidad en el último tramo del recorrido, impidiendo la detención del tren", señaló el técnico. El andén de Lezama mide 70 metros de largo. Durante los primeros 50, el convoy entró en punto muerto a una velocidad de 48 kilómetros por hora. Y sólo en los últimos 20 metros activó Colio el freno de emergencia hasta el fondo. El conductor sólo consiguió reducir la velocidad en tres kilómetros por hora. La arena que se encontró en las vías en esos últimos 20 metros "indica que los registros de velocidad son correctos y coherentes". El sistema de frenado de emergencia suelta arena entre la rueda y el carril para que el frenado sea más efectivo.

994 metros separan las estaciones de La Cruz y Lezama. A 755 metros del punto de origen, el tren circulaba a una velocidad adecuada para entrar en la zona de agujas, a 27 kilómetros por hora. Sin embargo, durante los siguientes 169 metros y 14 segundos, la locomotora aceleró hasta alcanzar los 48 kilómetros por hora. 22 de los 95 segundos del recorrido son inexplicables. El conductor había respondido afirmativamente al sistema de frenado automático a la salida de La Cruz. Si hubiera tenido problemas, a los 641 metros el tren habría frenado automáticamente. Sin embargo, el maquinista dio la orden de salirse del sistema de seguridad a los 755 metros, y luego empezó a acelerar.

Parlamentarios presentes en la comisión apuntaron que en este recorrido no existe un sistema de seguridad con el que el tren frene automáticamente, con independencia de la conducción del maquinista, tal y como ocurre en la línea de Bermeo. El consejero recordó que en su momento se valoró esa posibilidad, pero se optó por el frenado manual porque la estación no es complicada -la de Bermeo acaba en curva- y porque cuando los conductores se acostumbran a la conducción automática, progresivamente reducen su percepción de riesgos. "Si ese sistema se avería y se produce un accidente, las consecuencias serían mucho peor que las de Lezama", adujo.

34 años de experiencia

Sobre la víctima, Arriola indicó que se trataba de un experimentado conductor que ingresó en EuskoTren el primero de julio de 1975. Recientemente había recibido una carta de reconocimiento por su labor y se encontraba en perfecto estado de salud, según las revisiones periódicas a las que deben someterse los maquinistas. El consejero indicó que en el periodo 2004-2008 se produjeron cuatro incidencias con varios heridos en las estaciones con toperas de Atxuri, Amara y dos en Hendaia, donde más de 501.000 trenes acabaron su recorrido. "El índice de accidentalidad es del 0,00008%, o lo que es lo mismo, una seguridad del 99,999922%".

Arriola informó de que la mujer de 57 años que ingresó en el hospital de Cruces con pronóstico muy grave evoluciona favorablemente.

Fuente DEIA

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