Ingresan con coma etílico en Cruces
Junio 25, 2009 · Noticia en HOSPITAL DE CRUCES

Algunos jóvenes se inician en el consumo de alcohol la noche de San Juan, que supone el arranque de las fiestas veraniegas en distintos pueblos del País Vasco. Coincide además la noche del 23 de junio con el final del curso y suele estar bendecida por el buen tiempo. Circunstancias todas que animan a la celebración, y a algunos al descontrol.
Cinco jóvenes de 14 a 19 años ingresaron durante la 'sanjuanada' en Urgencias del hospital de Cruces con intoxicaciones etílicas; en cuatro de los casos, «severas», según explicó ayer el jefe de la unidad, Gabriel Gutiérrez. Al responsable médico le llamó especialmente la atención «por lo jóvenes que eran». Dos tenían 14 años; otros dos, 16; y una, 19. Tres eran chicas. dos varones. Y, salvo uno, todos llegaron al hospital con un nivel de conciencia tan reducido que eran incapaces de hablar. Presentaban un grado de alcohol en sangre muy elevado. Los test de tóxicos a los que fueron sometidos tres de los afectados para detectar el consumo de alguna sustancia estupefaciente dieron negativo, según indicó el especialista.
La mayoría procedían de las playas, especialmente de Arrigunaga, en Getxo, donde se celebró un macrobotellón, y de Gorliz. También fueron trasladados al hospital otros jóvenes por traumatismos debido a caídas, que requirieron intervenciones quirúrgicas, o por cortes.
«Récord de salidas»
La DYA evacuó a otros dos chicos heridos, uno por una agresión con arma blanca y otro por una pelea. Se batió el «récord de salidas en una noche de entresemana», con 29 asistencias, de las cuales cinco fueron por intoxicación alcohólica, según explicó el doctor Juan Antonio Usparitza. Atendieron también un etilismo simple que no requirió traslado.
Cuando un menor llega a Cruces ebrio, el centro avisa «obligatoriamente» a los padres. El tratamiento consiste en una mera «observación», salvo algunas excepciones en que se aplica suero. «Hay que vigilar que el nivel de conciencia se vaya recuperando, porque, de no ser así, podría estar encubriendo un golpe en la cabeza». Los cinco chicos permanecieron hospitalizados varias horas hasta que espabilaron y «pudieron caminar». El primero llegó a las nueve y media de la noche y el último recibió el alta a las seis y diez de la mañana.
En las reacciones de los padres «hay de todo», señala Gutiérrez. «Algunos responden bien y no se ponen agresivos con el chaval. Otros no tan bien, aunque es raro que monten follones aquí». El responsable de Urgencias cree que ante un caso así los progenitores «deberían hablar seriamente con sus hijos».
El foco del problema se centró en Arrigunaga, donde, junto a la tradicional quema de la hoguera, se había convocado de forma espontánea un macrobotellón. Cientos de jóvenes -entre 10.000 y 12.000, según la Policía Local-, con bolsas llenas de botellas con kalimotxo y otras mezclas alcohólicas, bebieron de forma compulsiva. Se citaron en la playa getxotarra a través de las redes sociales de internet -Twitter y Twenty- o mediante 'sms'.
A la quedada llegaron jóvenes de todas partes, muchos de la margen izquierda -Portugalete, Barakaldo, Sestao y Santurtzi-, pero también de lugares más alejados, como Burgos capital. Una cuadrilla de chavales burgaleses se acercó hasta la costa vizcaína para visitar a una amiga que estudia en Vizcaya. Fuentes de la guardia urbana atribuyen el fenómeno masivo a que Arrigunaga es «una playa urbana».
«El 60% de los asistentes eran muy jóvenes y celebraban que han acabado las clases; el 40% restante tenía más de 20 años», explicaba ayer un responsable del dispositivo especial que establecen desde hace tres años Policía Local y la Ertzaintza. «El año pasado fue más problemático porque hubo sirimiri y los chavales no bajaron a la arena, se concentraron arriba y generaron molestias a los vecinos».
Los policías identificaron a varios chicos implicados en peleas, por orinar en urbanizaciones y tenencia de arma blanca. La práctica del botellón no está prohibida en Getxo, como ocurre en Bilbao y Barakaldo, donde se han aprobado una ordenanza al respecto. La peculiar fiesta se prolongó hasta las siete de la mañana. Al no haber metro por la noche, y como el autobús no daba abasto, numerosos chavales se apelotonaron en la estación de Bidezabal para esperar el primer tren.
La playa getxotarra se ha puesto de moda este invierno como lugar de quedada para la juventud, aunque, desde que se inició la temporada de playas, el fenómeno ha desaparecido. «Lo que quieren es intimidad, no ir a un sitio en el que van a encontrarse con sus padres», resume un agente municipal.

Fuente El Correo

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